La legendaria banda Ministry tocará en el Teatro Caupolicán

Era un lenguaje poco habitual para la primera parte de los 80. Por un lado, los riffs agresivos, las voces saturadas, la alta velocidad y ese carácter brutal propio del naciente thrash metal. Por el otro, los beats repetitivos, las baterías programadas, los efectos y las máquinas con cuna en otra variante en plena expansión durante esos años, la música electrónica.

Dos ángulos casi antagónicos hermanados en la obra del conjunto estadounidense Ministry, los que -sumados a una mirada retorcida del presente y futuro de la sociedad- originaron ese sonido conocido como metal industrial e impulsaron a una legión de continuadores dispuestos a agitar y popularizar aún más el credo, como Nine Inch Nails -las crías más aventajadas-, Rammstein, Marilyn Manson y White Zombie. Huellas que, además, afloran en otras variantes de las últimas décadas, como el rock gótico y la música alternativa.

Bajo ese hito -y con una formación flexible a través de los años que solo tiene como permanente a su líder y fundador, Al Jourgensen, la agrupación ya fijó su primera vez en el país: será el martes 10 de marzo de 2015 en el Teatro Caupolicán, según confirma la productora Blondie, propietarios de la discoteca del mismo nombre y que antes han traído a ilustres como The Human League y Babasónicos. Además, la venida es parte de una gira mundial que, en su capítulo latino, también incluye a Brasil y Argentina, y supone una suerte de segunda vida en la trayectoria de Ministry.

Trágicos y renovados

En 2008, Jourgensen anunció el fin de la banda luego de 27 años, resaltando que se trataba de un punto final en su carrera. Pero, solo un par de temporadas después, en 2012, el artista rearmó sus filas y regresó con la agrupación en el festival alemán Wacken Open ir, donde volvieron a interpretar pequeños clásicos del nicho, como Stigmata, Just one fix -en cuyo video aparece el escritor William S. Burroughs.- y N.W.O. De algún modo, los norteamericanos vivieron algo similar a lo sucedido en los 90, cuando el disco Psalm 69: The way to succeed and the way to suck eggs (1992) los llevó a liderar el segundo Lollapalooza y a aparecer en MTV.

Pero, como ese sino funesto y desdichado que imponen sus composiciones, el grupo se enfrentó a su propia tragedia. A fines de 2012, su guitarrista y uno de los más persistentes socios creativos de Jourgensen, Mike Scaccia, falleció en pleno escenario, mientras tocaba para la celebración del cumpleaños del vocalista de la banda Rigor Mortis. A la par con el luto, los hombres nacidos en Chicago editaron su último título, From beer to eternity (2013), el que cuenta con la participación del fallecido músico y ha recibido reseñas mixtas.

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